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RELATOS DE DOROTHY PARKER- El señor Durrant- #adoptaaunaautora

Dorothy Parker

Dorothy Parker

El relato que os traigo hoy, El señor Durrant, se publicó en el American Mercury. Cuentan que su tono amargo y sombrío provocó que algunos de los miembros de la Tabla Redonda del Algonquin arrugaran el ceño.

Dorothy acababa de superar un nuevo intento de suicidio, esta vez con somníferos, se encontraba sumida en una profunda depresión. En 1.925 desapareció de la vida social neoyorquina y se dedicó a escribir poesía.

Sus poemas se editaron con el título Enough rope (cuerda suficiente), un título muy significativo de la situación en la que se encontraba nuestra amiga.

Jennifer Jason Leigh como Dorothy Parker

Jennifer Jason Leigh como Dorothy Parker en la película de Alan Rudolph

En una de las fiestas a las que acudía conoce a Seward Collins, el editor de The Bookman, probablemente una de las mejores revistas literarias del momento. Se enamoraron y Parker revive, resurge otra vez de sus cenizas.

Juntos viajaron a la Costa Azul y allí nuestra escritora se encuentra con Hemingway, Dos Passos y Fitzgerald. ¡Tremendo trio! : )

Al regresar a Francia, allá por el año 1.926, Enough Rope, iba nada más y nada menos que por la octava edición.

Este éxito y el amor de Collins fueron el motor, la energía suficiente para que Parker dejara de beber, se reorganizara. El New Yorker la contrató como cronista literaria, con una columna propia, Constant Reader.

El relato del Sr Durrant es triste, oscuro y desasosegante. Parker es única explorando en las relaciones de pareja, la incomunicación y los juegos de las apariencias. Siempre bucea profundamente en las contradicciones del ser humano.

Nos muestra la realidad y la intimidad de los “héroes” del aparente feliz way of life americano, y que por mucho que queramos poner distancia no están tan lejos de nosotros. Nos vemos reflejados en todo lo bueno y lo malo que conllevan las relaciones y costumbres sociales.

La frustración, la impotencia y cierta sensación de vacío, de caminar sin rumbo, acaba aflorando. Parker , bueno y todos, sabemos que esa forma de vida superficial, frívola, siempre pendiente de las apariencias, no ayuda a encontrar la autenticidad, la felicidad.

Ilustración de J.C Leyendecker

Ilustración de J.C Leyendecker

El Sr Durrant es un padre de familia de clase media. Un hombre trabajador, que poco a poco ha ido consiguiendo cierto éxito. De cara a la galería es un buen esposo, un buen papá pendiente de que nada perturbe la paz de su “hogar dulce hogar”. Es todo lo que se espera de un hombre y de su “virilidad”.

Dorothy critica con dureza y un tono muy socarrón e ingenioso esa sociedad llena de prejuicios, que ahoga sus sentimientos y deseos, incapaz de actuar con naturalidad. Observa lo cotidiano y siempre sabe darte una sorpresa. Maneja de forma magistral los giros inesperados.

Los valores, los principios y las tradiciones son importantes para Durrant, un hombre de verdad, con autoridad, ¿un individuo sin fisuras, sin tacha?… bueno, bueno, nuestro amigo cuenta con sus secretillos.

Tiene una debilidad; le gustan las mujeres. Su última conquista ha sido Rose, su propia secretaria. Este hombre de una forma despreciable busca en sus conquistas una satisfacción que no encuentra en casa, conquista por el mero hecho de sentirse poderoso y esconde unos sentimientos misóginos, oscuros y machistas hacía la mujer. Nos relata su “historia de amor” con una frialdad que roza la crueldad y cuando el affaire se complica no duda en recomendar a su amante que aborte, incluso se lo paga.

By Tom Lovell

By Tom Lovell

Mientras se plantea si comprar o no un perrito a sus peques, sigue tonteando con otras mujeres. ¡Vaya con el Sr Durrant!.

¡Un relato sobre un aborto!.. “para las mujeres de la alta sociedad de Nueva York, un mero trámite”.

Estamos en los años 20 y la palabra ni se menciona, pero el atrevimiento de Parker es muy muy grande. La crítica a los claroscuros de la sociedad es implacable.

¿Dónde está el señor, el caballero?. ¡Ay!, Sr Durrant, si se supiera cómo es usted realmente. Su mundo se tambalearía y se lo merece. No solo engaña a todos, se está engañando a si mismo. Por desgracia, aún quedan muchos Durrant.

Clase de educación sexual en 1929

Clase de educación sexual en 1929

Rose, la secretaria, es una mujer dependiente, la víctima del hombre. La mordacidad e ironía de Parker no tiene límites. Ni los hombres ni las mujeres son santos, aquí hay para todos y precisamente a ella, como mujer, le inquietan, desconciertan y preocupan mucho más ciertos comportamientos femeninos que no nos dejan en muy buen lugar.

No olvidemos que estamos en un momento en el que la mujer comienza a sentirse “moderna”, “libre” y “despierta”. Accede al mundo laboral y tímidamente es consciente de su capacidad para conseguir sus sueños y metas. Huye y rechaza de plano los convencionalismos y las normas sociales. Se niega a ser lo que se espera de ella; una perfecta mujer florero, ama de casa calladita y sumisa, novia y amante divertida, alegre, sin voz ni pensamiento propio.

Las flappers están de moda. Jóvenes, rebeldes y atrevidas siempre desafiando el universo masculino. Opinando de todo, rechazando el compromiso e incluso disfrutando de su sexualidad abiertamente sin admitir lecciones de moralidad.

Curiosamente las chicas de los relatos de Parker están un poco perdidas, desconcertadas. A veces ridículas, otras frívolas, frustradas e impotentes buscando siempre el amor y la protección del hombre. Y ahí está el atrevimiento, la verdad y la inteligencia de la escritora que nos muestra ese lado femenino  bochornoso y terrible.

En sus páginas te encontrarás mujeres que esperan desesperadamente la llamada de un hombre que nunca llega, que solo son felices si reciben la atención masculina, capaces de hacerse las tontas ante una infidelidad o una mentira, o lo que es peor utilizar a su pareja para medrar socialmente.

El estilo sereno, elegante, divertido pero cruel de Dorothy nos recuerda unos comportamientos que salvando las distancias y el tiempo se repiten. ¿Hemos cambiado tanto?, no lo creo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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La reina y su corte en el hotel Algonquin-Dorothy Parker #adoptaunaautora

La mesa redonda del Algonquin- caricatura de Al Hirschfeld

La mesa redonda del Algonquin- caricatura de Al Hirschfeld

“Bebe y baila, ríe y miente, ama, toda la tumultuosa noche, porque mañana habremos de morir”Dorothy Parker.

Dorothy Parker

Dorothy Parker- caricatura de Al Hirchsfeld

Érase una vez una ciudad llamada Nueva York, hace ya mucho tiempo, en los llamados “locos años veinte”, cuando la gente solo quería divertirse, huyendo del miedo a la fugacidad del tiempo y conociendo lo terrible que puede llegar a ser el comportamiento del ser humano.

Esta ciudad tenía una reina, llamada Dorothy Parker.

La reina Parker es querida y veneraba por su inteligencia. Era divertida, original, ocurrente, diferente, única, pero ¡ojo! que su lengua podía ser mordaz y disparaba con bala, no dejaba títere con cabeza.

La reina era sabia y tenía una corte  formada por escritores, periodistas, críticos literarios, actores, lo mejorcito de la intelectualidad del momento. Una revista llamada Vanity Fair dictaba lo que estaba de moda, y Dorothy publicaba allí sus  relatos y poemas, permitiéndose realizar sus críticas teatrales, divirtiendo y asustando a la vez.

Sin embargo, su vida era tormentosa y la reina estaba triste, no era feliz.

Necesitaba estar continuamente rodeada de sus amigos, buscando siempre estar en el lugar oportuno, donde todo pasa. Porque a Parker le apasionaba escribir y se vaciaba cuando lo hacía, se entregaba. Lo cuenta todo con talento y rebeldía.

Círculo Vicioso

Círculo Vicioso

Siempre comportándose como una chiquilla traviesa, incluso frívola, envuelta en una espiral de autodestrucción, huyendo de sí misma…la gran, la grandísima Dorothy Parker y su leyenda.

Rodeada de amigos, maridos, amantes, estaba en boca de todos. Todo Nueva York amanecía, después de una noche de fiesta y glamour, repitiendo la frase: “cómo dijo Dorothy Parker…”

Después de la I Guerra Mundial, Parker se reunía en el hotel Algonquin con algunos amigos. En Junio de 1.919, el agente teatral John Toohey organizó una cena de bienvenida con amigos para Alexander Woollcott, crítico de teatro del New York Times, que volvía de la guerra. Fue tan divertido y lo pasaron tan bien que decidieron reunirse periódicamente en el Salón Pérgola del hotel.

La mesa redonda del hotel Algonquin

La mesa redonda del hotel Algonquin

Al principio la mesa de tertulias era cuadrada y haciendo un guiño a los caballeros artúricos , decidieron trasladarse al Salón Rosa donde las mesas eran redondas. Inicialmente se hacían llamar La Comisión, como eran servidos por un camarero que se llamaba Luigi, eran La Comisión Luigi. Finalmente eran conocidos como El Círculo Vicioso, la mesa redonda del hotel Algonquin.

Dorothy llegó a vivir allí, en este hotel de la calle 44 Este de la ciudad de Nueva York  . En su suite, las fiestas y juergas  eran sonadas y en su cama se despertaron muchos amantes.

La escritora abría el camino a una mujer “moderna”  que quería tomar las riendas de su vida y de su sexualidad, una mujer libre y alejada de los estereotipos y convencionalismos, alérgica al matrimonio y muy atrevida en sus opiniones. Buscaba la igualdad en sus relaciones con los hombres.

Escena de la película la Sra Parker y el Círculo Vicioso. Dirigida por Alan Rudolph

Escena de la película la Sra Parker y el Círculo Vicioso. Dirigida por Alan Rudolph

Una vez el presidente Kennedy dijo: “Cuando era chico tenía tres sueños: ser un héroe al estilo Lindberg, aprender a hablar chino y convertirme en miembro de la mesa redonda del hotel Algonquin”. 

Le entiendo Mr President, siento la misma fascinación por este grupo de genios ; )

A esta mesa redonda solo llegaban los “elegidos”, los “exquisitos” y “privilegiados” intelectuales. Se comentaría todo con ingenio y maldad y también tendría cabida lo frívolo, un buen cotilleo nunca falta en una sobremesa.

Las tertulias comenzaban a la hora del almuerzo y se prolongaban hasta bien entrada la noche. Hablar de lo divino y de lo humano, de la cultura, política y la sociedad es mejor hacerlo con una copa de champan, un martini o jugando una partidita de póker, ¿no te parece?

Los caballeros y damas de esta corte, este “Círculo vicioso”, eran entre otros : Franklyn Adams, el escritor de moda y uno de los más importantes del momento; Robert Benchley de la revista Vanity Fair; Robert Sherwood, ganador de cuatro premios Pulitzer; el crítico de teatro Alexander Woollcott; directores de teatro como George Kaufman o la guionista y escritora Edna Ferber y Harold Ross fundador de la revista New Yorker. Más tarde se unirian al grupo otras celebridades como Harpo Marx o Douglas Fairbanks.

Salvo Edna, casi todos los integrantes del club eran hombres y ninguno podía competir con Parker.

Probablemente la revista literaria New Yorker sea la mejor del mundo. En ella han publicado casi todos los grandes autores norteamericanos La revista nació en este hotel.  Ross ganó una mano de póker y, con ese dinero , lanzó en 1.925 una publicación que, según Tom Wolfe: Ross no quería que en la revista se publicara nada demasiado cerebral o kantiano, ni demasiado exuberante, furioso o efusivo, ni demasiado bohemio, pretencioso o serio”.

Portada de la revista New Yorker  año 1926

Portada de la revista New Yorker año 1926

En el centro de todo, Dorothy, el nexo de unión. Por supuesto que conoció a Hemingway, Fitzgerald , Faulkner.

La reina se emborrachaba y cerraba todos los garitos y tugurios de la ciudad. La invitaban a fiestas en las mansiones de Long Island, ella detestaba a los ricos, una burguesía ociosa y corrupta que no sabía como gastarse el dinero,  sin embargo no podía evitar querer rodearse de ellos, en el fondo quería pertenecer a ese mundo…la desconcertante y compleja Parker. 

Cuentan que en una de estas fiestas, las que organizaba el magnate Swope, se inspiró Fitzgerald para crear los personajes de la novela El Gran Gatsby. Algunos de esos invitados habían pasado por la cama de Dorothy. 

En un speakeasy

En un speakeasy

Eran los años dorados, cuando eran jóvenes, libres, hermosos y malditos : ) ; ).

Viajes a París, estancias en Montparnasse y vacaciones en la Riviera Francesa, viviendo deprisa… Mientras tanto todo a punto de evaporarse como en un sueño.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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