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Bassett- Stella Gibbons

Bassett- Stella Gibbons. Editorial Impedimenta

Bassett- Stella Gibbons. Editorial Impedimenta

Hasta ahora leer los libros de la escritora Stella Gibbons, ha sido como abrir un regalo lleno de sorpresas. Me divierte y entretiene su agudo sentido del humor y las peripecias de sus personajes, siempre muy reales y  a los que no trata con mucha condescendencia. ¡Ah!, eso si, la ironía siempre es delicada y suave, inteligente, todo muy british ; )… y ya sabes como me gustan estas lecturas ambientadas en la Inglaterra de principios de siglo.

Stella Gibbons

Stella Gibbons

Prepárate para otro viaje a la bonita campiña inglesa. Esta vez nos vamos a Bassett, rodeado de frondosos bosques y preciosos jardines, sus casitas pintorescas esconden muchos secretos:

“Este pueblucho está rodeado de gente que no se casa, Quennie, de gente a la que le encanta la jardinería, jugar al bridge, escribir libros…o la música, pero que no desea unirse a nadie. Todos se quedarán aquí disfrutando des sus pasiones hasta que se mueran. Ninguno de ellos tendrá hijos ni se dejará llevar en cuerpo y alma por el río de la vida…¿Para que sirven? Para nada. Y aun así los aprecio. Me dará mucha pena marcharme de aquí. Me pondré muy triste.” 

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fdb58f0f5f9d6ab791ae7e7b40fa7ba4En una de las mansiones, en la Torre, vive la  señorita Padsoe; una débil ancianita, melancólica, apática, delicada y un poco llorona, está acostumbrada a llevar muy pocas veces la iniciativa. Vive anclada  en un pasado esplendoroso, cuando la casa brillaba y ella era la típica señorita eduardiana.

El servicio se le ha subido a las barbas, la criada y su hija hacen su santa voluntad  y la pobre señorita Padsoe se agobia, no es capaz de plantarlas cara. Se ha decidido a convertir La Torre en una pensión de huéspedes, pero necesita una socia con quien compartir gastos, así que ha publicado un anuncio en el periódico.

Ilustración de J.C. Leyendecker.

Ilustración de J.C. Leyendecker.

Y aquí aparece Hilda Baker. Hilda vive en el bullicioso, ruidoso y ajetreado Londres. Está soltera y trabaja como modista. Tiene carácter y personalidad, quizás es algo descarada, criticona e hipócrita. Su mundo ordenado, cuadriculado, hasta cierto punto perfecto, se desmorona cuando la despiden del trabajo. Tiene ahorradas trescientas libras y un día al ver el anuncio de la señorita Padsoe  en el periódico, tras algunos remilgos y darle varias vueltas, se decide y se marcha a Bassett.

La amistad de estas dos señoritas no comienza con muy buen pie, son muy distintas pero poco a poco conviven y terminan por entenderse y aceptarse. Van a vivir momentos muy hilarantes juntas. Son dos grandes y extravagantes mujeres y, a pesar de que Gibbons las trata duramente, te vas a encariñar con ellas, provocan mucha ternura.

Ilustración de J.C. Leyendecker.

Ilustración de J.C. Leyendecker.

Ilustración de J.C. Leyendecker.

Saturday Evening Post – 1920. Ilustración de J.C. Leyendecker.

Por las páginas del libro aparecen y desaparecen muchos personajes curiosos.

Hay otra historia paralela muy muy  importante. La de la joven Quennie Catton, que llega a Bassett para trabajar como dama de compañía de la señora Shelling. La gran dama Shelling vive con sus dos hijos: George y Bell en Baines House, una aristocrática mansión.

Los dos jóvenes son dos despreocupados. Ricos, atractivos, alocados, caprichosos y bastante egoístas, no se toman nada en serio. Quennie de ideas comunistas con inquietudes intelectuales y algo mojigata entra en ese mundo y venciendo su rechazo inicial muy pronto queda deslumbrada por los Shelling, particularmente por George del que se enamora. El joven conquista a Quennie , a pesar de la insistencia de su madre y las maquinaciones y trampas de su hermana Bell, que no ven con buenos ojos esta relación.

JOSEPH CHRISTIAN LEYENDECKER- Retrato de una joven mujer

Joseph Christian Leyendecker- Retrato de una joven mujer

J. C. Leyendecker.

J. C. Leyendecker.

¿Triunfará el amor? ; ) : D

Todos están cargados de contradicciones y Gibbons nos los presenta con una gran maestría.

Detrás de este relato ligero, ameno, encantador  y algo frívolo, hay mucho más. Las situaciones cómicas y desenfadas tienen trasfondo y por medio de ellas se critica la hipocresía, los convencionalismos sociales, las diferencias de clase, el machismo, los prejuicios, la condición de la mujer, el amor… Siempre sutil y elegante, la escritora nos muestra a la sociedad de la época: el comienzo del comunismo, las ideas modernas sobre el amor libre, el auge del feminismo…

La trama muy sencilla, con poca fuerza y algo previsible, se vuelve especial por como la cuenta Gibbons y por la veracidad de sus personajes. Esta escritora tiene mucho estilo.

Es genial dejarse llevar durante un ratito y perderse en Basset para asistir a alguna de las alocadas fiestas de los Shelling o tomar el té con las señoritas de La Torre.

¿Nos vamos? El autobús a Reading , que no está muy lejos, sale ya ; )

J.C. Leyendecker

J.C. Leyendecker

 

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